La primera teoría con respecto al origen de soplar las velas nos lleva a la Alemania del siglo XVIII, donde celebraban el ‘Kinderfest’, en aquella celebración se colocaba en un dulce dos velas para el aniversario del niño: una para representar la luz de su vida y la segunda para sus años venideros.Pero a diferencia de nuestra costumbre, las velas se mantenían encendidas durante todo el día y cuando se acababan eran reemplazadas. Al final de la fiesta se apagaban, y se creía que el humo que salía de ellas ayudaba a llevar a Dios el deseo que pedía el ...Read More
Los caballitos de mar desde siempre han mostrado una característica muy peculiar, su romanticismo, que no cambia a lo largo de su vida. Existen leyendas sobre este amor incondicional e incluso quienes afirman que mueren de amor.Son animales que en el aspecto reproductivo mantienen una relación monógama muy estrecha, llena de un contacto físico repleto de auténticas caricias y “abrazos”. Su delicado baile sincronizado puede durar hasta 8 horas diarias y según los científicos sirve para que la pareja ensaye la fase posterior a la concepción, es decir la llegada de la descendencia.Durante muchos años se dijo que eligen a ...Read More
En el año 2012, el farmacéutico alemán jubilado llamado Hans Feldmeier entregó a las autoridades sanitarias de su país una lata de manteca envasada en 1948. Para su sorpresa, los expertos concluyeron que, aunque existía una ligera merma en aroma y sabor, el estado de aquel producto teóricamente más que caducado era satisfactorio en su composición y frescura. Resultaba apto para el consumo. La fecha de caducidad es solo una medida preventiva para minimizar el riesgo de intoxicaciones. Según un reciente informe de la Universidad de Harvard, este dato no indica cuándo debe tirarse un alimento, sino a partir de qué ...Read More
  Lo que hoy llamamos “semana” agrupando los días en periodos de siete unidades, es original de los babilonios y fue adoptado por los griegos y los romanos, quienes dieron nombre a estos lapsos sobre la base del número siete. Los griegos los llamaron hebdomás, de hepta ‘siete’, palabra que perdura hasta nosotros en ‘hebdomadario’, que significa ‘semanal, semanario’. En Roma se adoptó el nombre septimana, que llegó al español como semana ya en el Cantar de Mio Cid. Entre los romanos, el gran prestigio de la astrología llevó a introducir la semana de siete días, basada en la idea babilónica ...Read More

¿CONOCES EL ORIGEN DE LOS APLAUSOS?

 

El aplauso (del latín applaudere) es principalmente la expresión de aprobación mediante palmadas, para crear ruido. Suele esperarse que los espectadores aplaudan tras una representación, como por ejemplo un concierto musical, un discurso público o una obra de teatro.

En la mayoría de los países occidentales, los espectadores dan palmadas de forma no sincronizada para generar así un ruido constante; sin embargo, se tiende de forma natural a sincronizarse débilmente. Como forma de comunicación no verbal de masas, el aplauso es un indicador simple de la opinión media relativa del grupo completo: cuando más ruidoso y prolongado, mayor aprobación.

Todos lo hemos hecho alguna vez, ahora, ¿sabías cuál es el origen de esta costumbre ancestral?

La costumbre de aplaudir puede ser tan antigua y estar tan extendida como la propia humanidad, y la diversidad de sus formas está limitada únicamente por la capacidad de los medios disponibles para hacer ruido. Dentro de cada cultura, sin embargo, el aplauso suele estar sujeto a ciertas convenciones.

Los antiguos romanos tuvieron un conjunto ritual de aplauso para las representaciones públicas, expresando diversos grados de aprobación: golpear los dedos, dar palmadas con la mano plana o hueca, o agitar el faldón de la toga, lo que el emperador Aureliano sustituyó por pañuelos (orarium) que distribuyó entre el pueblo.

En el teatro romano, al final de la obra, el protagonista gritaba Valete et plaudite! y la audiencia,  coreaba su aplauso. Esto a menudo era organizado y remunerado.

Para los romanos existían dos maneras de aplaudir: ahuecando las manos, lo que se conocía como el imbrex y haciéndolo con las manos planas, que recibía el nombre de testa.

Historiadores narran que el emperador Nerón llegaba a pagar hasta cinco mil personas, para que lo aclamaran cuando aparecía en público.

 Más tarde, los empresarios de espectáculos teatrales y musicales recurrieron a la treta de colocar, entre el público, a personas contratadas para aplaudir; se les llamó la claque, palabra francesa que quiere decir golpear, batir, producir ruido. En algunas oportunidades, compañías rivales contrataban una grupos  hostiles, para que exteriorizaran desaprobación a una obra.

Con la proliferación del cristianismo, las costumbres del teatro fueron adoptadas por las iglesias. Eusebio cuenta que Pablo de Samosata animaba a la congregación a aplaudir sus sermones agitando sus ropas de lino, y en los siglos IV y V el aplauso de la retórica de los sermones populares se habían convertido en una costumbre habitual.

Estudiosos en el tema, como los etólogos -profesionales que estudian el comportamiento- señalan que el aplauso es un gesto tan espontáneo, que hasta los bebés lo practican cuando están contentos; lo mismo hacen los chimpancés.

*fuente: culturizando.